Nada más relajante y terapéutico, que alejarse del estrés de las obligaciones que nos atan en el día a día, y dedicar un tiempo al esparcimiento y la recreación, sobre todo si se realiza en sitios desconocidos o en parajes que frecuentemente no visitamos. Esto es lo que se conoce como turismo.

Una alternativa, que cada vez se hace más estimada entre las sociedades que pretenden obtener ingresos económicos, distintos a los generados por las fábricas e industrias. Considerando de hecho, que la simple actividad turística es en sí más ecologista y amigable con el ecosistema. Pero ¿qué hay de cierto en ello?

Las numerosas experiencias, demuestran que la simple implementación del turismo como actividad económica, no asegura un menor impacto ambiental, sino viene acompañada de políticas de protección al medio ambiente.

Dicho de otra manera, el turismo como toda actividad de tipo humana, genera un impacto en el ambiente en el cual se realiza, por ello, lo ideal es crear o implementar acciones que reduzcan dicho impacto, sobre todo lo relacionado a la producción y disposición de desechos sólidos en ambientes naturales, los incendios forestales ocasionados por fogatas olvidadas y el traslado de especies animales o vegetales a zonas ajenas.

Es esto, lo que se conoce precisamente como ecoturismo o turismo sustentable. Ya que si se mantiene en buenas condiciones al ecosistema, siempre existirá la posibilidad de seguir aprovechando los beneficios de la naturaleza para desarrollarle como actividad económica. Asi mismo, ayudaría a promover el empleo de las personas de la zona en cuestión. Quienes son los más idóneos para ello, ya que no sólo conocen el área sino también armonizan con el mismo, al estar unidos por una relación de respeto para la zona en la cual se pretende desarrollar el ecoturismo.

Ideas para promover el ecoturismo, existen muchas, no obstante la mayoría de ellas no son adaptables a todos los entornos. Ya que depende de las características particulares de las regiones, su cultura, legislación y las empresas avocadas e interesadas en invertir en este tipo de actividad. Sin embargo, los principios para su implementación serian: respeto al ambiente, educación ambiental a los turistas, instalaciones que funcionen de manera armónica con el ambiente, con productos que aproven los recursos naturales para ello, tales como la luz solar, por citar un ejemplo.