A estas alturas, para nadie es un secreto que el cambio climático es una realidad que nos afecta desde hace ya muchos años, creciente paralelamente al proceso de industrialización. Se sabe, las catastróficas consecuencias que generan la emisión de gases de efecto invernadero en el ambiente, la lluvia acida y su afectación en cultivos y salud de las personas.

Ni hablar del agujero de la capa de ozono y el deshielo polar y lo que esto significaría para las zonas elevadas, o tierras continentales. Sin embargo, lo que poco o nada se había estudiado con anterioridad, es la manera en la cual incidiría el aumento de la temperatura de los mares, en el hábitat de especies tanto animales como vegetales que coexisten en dichas zonas.

E incluso, pese a llevar adelante, numerosas iniciativas orientadas a regular el cambio climático, y establecer como meta parámetro, el no aumentar más allá de 2° C, la temperatura global, a través de la reducción de emisión de gases y agentes contaminante, poco se ha cuestionado sobre si esta medida, será suficiente para restablecer o por lo menos mantener el equilibrio de la naturaleza.

Y es por ello, que las investigaciones adelantadas por científicos del Estudio Antártico Británico y del Centro medioambiental Smithsonian, llevando a cabo experimentos, en los cuales se alteró la temperatura de una pequeña parte del lecho marino que circunda a la estación de investigaciones en la Antártida, a sólo 1 °C por encima del promedio general, se hallaron consecuencias sorprendentes que pueden extrapolarse.

Por ejemplo, se pudo observar que el índice de crecimiento de algunas poblaciones se doblegó en comparación a la media normal. Tal es el caso de  una especie de bryozoa (Fenestrulina rugula), que se caracteriza por crear colonia, y terminó invadiendo y controlando la comunidad, desencadenando así, la reducción de otras especies hasta casi su extinción. E incluso, el conocido gusano marino, fue capaz de aumentar su población en casi un 70% más.

¿Qué significa todo esto? Que de incrementarse la temperatura a 2°C, aun cumpliéndose los protocolos que lo consideran aceptables, se observarían cambios poblacionales significativos, con especies que aparecerían como triunfadores al dominar y otras serian derrotadas hasta su posible desaparición definitiva. Parece que es momento, de replantearse los convenios en pro del ambiente.